domingo, 11 de marzo de 2012

El Pacto Colonial

En su libro "Historia Contemporánea de América Latina", el historiador Tulio Halperin Donghi arranca diciendo que todavía a principios del siglo XIX, seguían siendo visibles las huellas del proceso de conquista. Y una de las claves para entender este proceso, es la búsqueda constante del metal precioso.   
Si hasta 1520 la brújula de la colonización española apuntaba hacia las Antillas, para los años 1530-1540 México y Perú eran los nuevos objetivos. Esto se debió tras el agotamiento de la población  antillana por explotación, quedando todo el frente atlántico de las Indias españolas como la figura geográfica predominante del imperio español hasta su emancipación. Desde Jamaica hasta Colonia de Sacramento en el Río de la Plata el imperio se ha organizado en torno a la minería andina, y si bien, ese dominio español ha retrocedido en mas de un punto -provisoria o definitivamente- la longevidad de esa estructura llega casi intacta hasta 1810. Ese es el rasgo significativo del Pacto Colonial: un sistema capaz de obtener la mayor cantidad posible de metálico para su posterior envío a la metrópoli, mediante el intercambio comercial. 
Para poner en marcha esta economía colonial se necesita de toda una estructura social y política que permita el funcionamiento de semejante estructura. Muchos economistas e historiadores trataron de definir esta pagina económica de la historia americana, a partir de rasgos que el capitalismo mercantil marcaba en la Europa feudal de aquel entonces. Desde esta perspectiva, el orden social de la colonia adquiere también rasgos feudales: sobre la tierra y el trabajo indiano se levanta una estructura de vida señorial con relaciones vasalláticas, con un sistema de encomienda (trabajo indiano) y tributo.
Ahora bien, este Pacto Colonial que abarco todo el siglo XVI y XVII, comienza a transformarse en el siglo XVIII. Las reformas comerciales de 1778-1782 sobre Comercio libre entre la Península y las Indias, otorgara un nuevo papel a la metrópoli en la economía colonial. ¿Que implicaban estas reformas?; por un lado, una nueva conquista mercantil desde Veracruz hasta Buenos Aires y la admisión de que el tesoro metálico dejara de ser un aporte exclusivo de las colonias hacia las metrópolis. Por otro lado, las posibilidades de tener a las colonias como mercado consumidor de productos traídos desde las metrópolis. Pero las transformaciones que arrastra este nuevo pacto ponen en juego las relaciones comerciales entre metrópolis y sus colonias haciendo aparecer a estas mas como rivales que como aliadas del nuevo juego. 
De esta manera, el nuevo pacto colonial fracasa sustancialmente porque mediante él España solo logra transformarse en intermediaria entre sus Indias y las nuevas metrópolis económicas de la Europa industrial.                 
  



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